lunes, 31 de mayo de 2010

LA EDUCACIÓN VIRTUAL: UNA RESPUESTA A LOS DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Los cuerpos se han convertido en Cyborgs, organismos Cibernéticos, híbridos, compuestos de encarnación técnico-orgánica y de textualidad. El cyborg es texto, máquina, cuerpo y metáfora, todos teorizados e inmersos en la práctica en términos de comunicaciones.

Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvindación de la naturaleza

El panorama actual de la educación se muestra lleno de desafíos y retos, pues así como el hombre de hoy no es el mismo de inicios del siglo XIX, quien tenía un mundo por construir, desde los avances científicos y culturales planteados por el proyecto moderno, en donde la institución universitaria se dedicó a formar expertos, profesionales especializados en un campo del saber; en la actualidad de lo que se trata es de superar ese tipo de educación u oscurantismo, evitando o cuidándose de formar expertos en una parcela del pensamiento, además porque contexto y sujetos son totalmente diferentes e implican un tipo de escuela que responda a las exigencias del hombre de hoy, sin perder esa idea moderna de la educación y la pedagogía como formas de construcción y reconstrucción de lo humano, el sueño kantiano de formar hombres libres; es decir, una escuela que proponga una visión transdisciplinaria que busque integrar teorías y metodologías, desde la perspectiva de un diálogo civilizado, de un cambio de paradigma de larga duración: cambio en la forma de organizar la vida, la producción, el comercio y, sobre todo, la forma de participar del poder político.

Lo anterior se afirma porque la sociedad de la información y del conocimiento, a través de las TIC, impone el paso en tanto que ofrece la posibilidad de acceder de manera libre a todos los datos posibles sobre infinidad de temas; lo que plantea grandes dilemas a la escuela entre ellos la desinstitucionalización del saber y en consecuencia la obsoletización de los procesos de enseñanza-aprendizaje, situación que incluye aulas deficientes y docentes con una visión bastante atrasada respecto a los nuevos sujetos que están llegando a sus clases: los ciudadanos cyborg[1].

Con el fin de aclarar un poco el asunto hay que decir que el ser humano actual, el ciudadano del mundo de hoy es un cyborg que surge de la superación de la dicotomía como un individuo que utiliza la tecnología fruto de la cultura como revolución, y que se anexiona a ella físicamente haciendo de los artefactos extensiones de su propio cuerpo. Esta nueva realidad, este tipo de educandos exige una transformación al interior de la escuela y en general de los procesos de educativos, porque:

En el mundo de la aldea global el valor de la educación se hace evidente en tanto que con ella las personas pueden ponerse a tono con las exigencias que se desprenden de fenómenos como la globalización, la mundialización, la revolución de la biotecnología y tantos otros que vienen a configurar nuevas formas de la cultura. La emergencia de este nuevo mundo ha encontrado que, definitivamente, el conocimiento se convierte en su piedra angular. Entonces factores como el aprendizaje y la información se constituyen en decisivos a la hora de su estructuración. Esto lleva a redimensionar el papel de la educación y a mirarla como el proceso clave en la conquista del conocimiento. Aparecen así movimientos que proponen giros y alternativas en los procesos educativos. La Educación Virtual ha aparecido en nuestro contexto como una nueva manera de realizar la acción educativa. El deseo por ampliar la cobertura y por mejorar la calidad haciendo de ella un auténtico espacio de formación, poniendo al alcance de todos los avances en el campo del conocimiento, han visto allí una alternativa importante[2].

Esto pone en cuestión la tarea educativa y el papel que está llevando a cabo la escuela, pues como institución social, tiene el deber y el compromiso de responder a los retos que la sociedad del conocimiento le ha impuesto, pero con un valor agregado que le quita toda pretensión de transmisionismo, competencia o deseo de igualarse a otras instituciones que quieran informar o transmitir, siendo justamente el sentido pedagógico o la intención de formar, lo que le exige tener en cuenta las formas de ser del nuevo sujeto, del ciudadano cyborg, de las relaciones con el contexto, con las realidades propias de las regiones, con los saberes locales, con la diversidad, con lo heterogéneo, exigiendo por tanto una propuesta holística.

Ahora bien, si lo que tiene que hacer diferente el papel y el compromiso de la escuela frente a la sociedad del conocimiento es lo pedagógico, ello quiere decir que el centro de la discusión frente al asumir nuevas tecnologías para hacer posible el acto educativo es una profunda y seria reflexión sobre: “La pedagogía, las culturas, las prácticas pedagógicas, las mediaciones de los sujetos educativos, la democratización de la educación[3], luego el problema no está en si se usan o no las tecnologías para hacer realidad el acto educativo, sino en la medida, la proporción y el impacto en que ese mundo de lo virtual ha de ser utilizado.

Concepto de virtualidad y de educación virtual

Siguiendo con este intento por justificar un nuevo camino en la tarea por responder a las exigencias que le plantea la sociedad de la información y del conocimiento a la escuela, acerquémonos a la conceptualización de la virtualidad

Para empezar, es necesario abordar la pregunta: ¿Qué estamos entendiendo nosotros por virtual? En este sentido la primera persona a quien habría que nombrar es a Aristóteles quien con esa frase contundente: “Nada hay en el entendimiento que antes no haya pasado por los sentidos”, puso en evidencia el mundo de lo virtual, porque en ese proceso sensitivo generamos o simulamos la realidad en la mente; ello se justifica en la medida en que en nuestra mente creamos mundos posibles y de ellas brotan vivencias y hasta los sentimientos más profundos. Michel Serres, en el marco de su famosa entrevista por el diario Le monde afirma: “Todos en nuestra generación nos enamoramos alguna vez de estrellas de cine que tan solo abrazábamos en imágenes. Lo virtual es la misma carne del hombre. Una vaca no está en lo virtual. Está comiendo en su cuadrado de hierba... Como se puede evidenciar lo virtual no tiene nada de irreal, está tan a la mano nuestro que es nuestra propia realidad”.

De una manera más contundente Lévy, en su ya clásica obra ¿qué es lo virtual? señala:

Lo virtual, en el sentido estricto, tiene poca afinidad con lo falso, lo ilusorio o “lo imaginario”. Lo virtual, no es en modo alguno, lo opuesto a lo real, sino una forma de ser fuerte y potente que favorece los procesos de creación, abre horizontes, cava pozos llenos de sentido bajo la superficialidad de la presencia física inmediata”[4].

Por lo tanto, lo virtual no es ajeno al espacio-tiempo, en él estas categorías permanecen, no de la misma forma en que hasta ahora han sido concebidos. El espacio, por ejemplo, deja de ser una categoría o forma a priori a la manera como quedó planteada desde los tiempos de Kant, para convertirse en una imagen que hay que formalizar o modelar[5], por ende, una forma a posteriori que permite una construcción, reconstrucción y redefinición permanente de las relaciones espaciales entre los objetos y sujetos, pudiéndose hablar de una desterritorialización, una pérdida del lugar o, mejor aún, de una nueva forma de nomadismo, donde la ruta y el espacio, están configurados por simuladores, nuevas esferas del hombre que se estructuran como un hábitat, un hábitat virtual: un inventar su propio mundo[6]. Cada uno construye su territorio, decide donde quedarse, a dónde ir, con quién compartir, pero al igual que en nuestro mundo tradicional necesita de una formación adecuada para ello, no se pierde el mandato moderno de la formación para libertad.

En cuanto al tiempo se refiere, la situación es similar, puesto que en un momento determinado la relación toma las connotaciones de sincronía y asincronía, convirtiéndose en una categoría a posteriori, donde se tiene la posibilidad de ir y venir a través de él, revaluándose la idea misma de pasado, presente y futuro, quedando tal vez presos o dueños de un eterno presente, pues todo lo tenemos a mano: amigos, espacios, conocimiento, diversión, inclusión, exclusión, riqueza… No por nada Serres afirma que “el tiempo real convierte en dinosaurio al tiempo de antes”.

Considerado de este modo, lo virtual queda lejos de ser una simple reducción tecnológica o una mala interpretación de los fenómenos culturales entendidos como la cultura del simulacro, la hiper-realidad o exageración de un mundo que está por venir, según el planteamiento de Baudrillard, menos aún, y en contraposición a la postura del autor Francés, como un momento posterior o evolutivo a la era industrial[7].

Así las cosas, lo virtual es una nueva forma de construcción cultural, la cibercultura, en tanto que allí surgen nuevas costumbres, nuevas forma de hacernos al conocimiento y a la ciencia, surge o por lo menos es posible configurar un nuevo orden político y nuevas formas de exclusión y de inclusión; valga la pena señalar aquí que la brecha digital no es tan ancha como sí lo sería si el mundo digital no hubiera surgido; igualmente, en el mundo de la cibercultura se rescatan o reconstruyen los credos, todo gracias a que la tecnología potencia y realiza lo humano poniendo el ingenio en escena y produciendo alteración del entorno de manera racional y positiva, esto porque somos conscientes que:

La técnica transforma las sociedades en las que es producida (como lo explican los defensores del determinismo tecnológico), pero a la vez es transformada por las sociedades en las que habita (contra lo que explican los defensores del determinismo tecnológico) y este destino hace de la racionalidad tecnológica un medio de solución a la vez que una fuente permanente de conflicto histórico[8].

En este orden de ideas, desde el mundo de la educación se debe superar la discusión entre entre integrados - tecnófilos, aquellos que ven las tecnologías como la última opción, el medio a través del cual se ha de lograr las promesas emancipatorias del proyecto moderno y, los apocalípticos - tenofóbicos, quienes ven con toda reserva la tecnología, teniéndola como fuente de alienación del trabajo, al servicio de los grandes monopolios, favoreciendo la ampliación de la brecha entre ricos y pobres, ahora ciber ricos y ciber pobres[9], puesto que es necesario más bien ver en la virtualidad un camino racionalmente válido que la escuela debe asumir frente a los retos de la sociedad del conocimiento, rompiendo las barreras espacio temporales de las estructuras tradicionales de las escuelas que desean continuar con su proceso formativo, quizá allí es donde se debe gestar el verdadero derrumbamiento de los muros de la escuela, que plantea Iván Ilich.

La aversión actual frente a la educación virtual, recuerda la misma reacción de Platón en el Fedro frente a la Escritura cuando afirmaba que ésta "pretende establecer fuera del pensamiento lo que puede existir sólo dentro de él", juzgándola además como elemento deshumanizador; caso similar se presentó en Leibniz, frente a la imprenta, específicamente cuando afirmó: “Esta horrible cantidad de libros impresos que todos los días llega a mi mesa, seguramente me conducirá a la barbarie mas no a la cultura”. Sin embargo, creo que todos sabemos los resultados en una y otra ocasión, para el caso de la virtualidad, el resultado no será distinto.

En otras palabras, la educación virtual es un intento por solucionar los problemas y las necesidades actuales con estrategias actuales, haciendo uso de las tecnologías para el ejercicio educativo, teniendo claro que ella es una modalidad educativa, una manera de hacer educación que se adopta por las bondades que la tecnología ofrece, pero también con la conciencia clara de que su éxito depende de una serie de características y condiciones de los sujetos que en ella intervienen, tanto por parte de aquellos que la ofrecen, puesto que tiene unas exigencias administrativas, pedagógicas, comunicacionales y tecnológicas que le son propias, como de parte de quienes la adoptan como opción para profesionalización de su proyecto educativo, ya que sus comportamientos necesariamente han de ser diferentes en todo sentido a la formación tradicional, pues estamos hablando de una nueva cultura; esta conciencia será la que permita evitar que nos suceda lo que a Fausto en su sueño modernizador, y terminemos, por el contrario, siendo víctimas de las malas intenciones, del espíritu demoníaco de Mefistófeles y necesitemos de una corte celestial que venga en nuestro rescate.

Bibliografía

BRONCANO, Fernando. Entre ingenieros y ciudadanos. Madrid, Ed. El viejo topo, 2006

CARDOZO, Cardona John Jairo. Virtualidad y desconectado: una reflexión filosófica en torno a la ciberpaideia y la cibersubalternidad en América Latina. En: Revista de investigaciones. UNAD, 2007.

GARCÍA, Aguilar Teresa. Ontología Cyborg, el cuerpo en la nueva sociedad de la tecnológica. Barcelona, Gedisa Editorial, 2008

LÉVY, Pierre ¿Qué es lo virtual? Barcelona: Ediciones Paidós, 1999, p. 14.

QUÉAU, Philppe. Lo virtual, virtudes y vértigos. Paidós, Mexico, 1995.

UNIGARRO, G., Manuel Antonio. Educación virtual: encuentro formativo en el ciberespacio. Ed. UNAB, 2001

MICHEL SERRES: «Lo virtual es la misma carne del hombre» Diario Le Monde, París, lunes 18 de junio de 2001.



[1] El vocablo fue acuñado por Manfred Clynes y Nathan Kline en 1960, pero fue Donna Haraway en su Manifiesto por los Ciborg, en los comienzos de los 90 quien convirtió en un término de la filosofía política y la filosofía de la tecnología. Cf. GARCÍA, Aguilar Teresa. Ontología Cyborg, el cuerpo en la nueva sociedad de la tecnológica. Barcelona, Gedisa Editorial, 2008, p. 9.

[2] UNIGARRO, G., Manuel Antonio. Educación virtual: encuentro formativo en el ciberespacio. Ed. UNAB, 2001, p. 4

[3] Estos son los aspectos señalados por Claudia Rozo Sandoval como los grandes problemas de la educación actual en: El horizonte de la virtualidad en educación a distancia, Tras la creación de lo posible, p. 2.

[4] LÉVY, Pierre ¿Qué es lo virtual? Barcelona: Ediciones Paidós, 1999, p. 14.

[5] QUÉAU, Philppe. Lo virtual, virtudes y vértigos. Paidós, Mexico, 1995.

[6] CARDOZO, Cardona John Jairo. Virtualidad y desconectado: una reflexión filosófica en torno a la ciberpaideia y la cibersubalternidad en América Latina. En: Revista de investigaciones. UNAD, 2007.

[7] Cf. CARDOZO, Cardona. Op. Cit.

[8] BRONCANO, Fernando. Entre ingenieros y ciudadanos. Madrid, Ed. El viejo topo, 2006, p. 13.

[9] UNIGARRO. Op. Cit. P. 14

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